La teoría de juegos es un área de la matemática aplicada que utiliza modelos para
estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos (los llamados juegos).
Sus investigadores estudian las estrategias
óptimas así como el comportamiento previsto y observado de individuos en
juegos. Tipos de interacción aparentemente distintos pueden, en realidad,
presentar estructuras de incentivos similares y, por lo tanto, representar
conjuntamente un mismo juego.
Desarrollada en
sus comienzos como una herramienta para entender el comportamiento de la economía,
la teoría de juegos se usa actualmente en muchos campos, desde la biología
a la filosofía.
Experimentó un crecimiento sustancial y se formalizó por primera vez a partir
de los trabajos de John von Neumann y Oskar
Morgenstern, antes y durante la Guerra Fría,
debido sobre todo a su aplicación a la estrategia militar —en particular a causa del
concepto de destrucción mutua garantizada. Desde los
setenta, la teoría de juegos se ha aplicado a la conducta animal, incluyendo el
desarrollo de las especies por la selección natural. A raíz de juegos como el dilema del prisionero, en los que el
egoísmo generalizado perjudica a los jugadores, la teoría de juegos se ha usado
en ciencia política, ética
y filosofía. Finalmente, ha atraído también la atención de los investigadores
en informática,
usándose en inteligencia artificial y cibernética.
Aunque tiene
algunos puntos en común con la teoría de la decisión, la teoría de juegos
estudia decisiones realizadas en entornos donde interaccionan. En otras
palabras, estudia la elección de la conducta óptima cuando los costes y los
beneficios de cada opción no están fijados de antemano, sino que dependen de
las elecciones de otros individuos. Un ejemplo muy conocido de la aplicación de
la teoría de juegos a la vida real es el dilema del prisionero, popularizado por el
matemático Albert W. Tucker, el cual tiene muchas
implicaciones para comprender la naturaleza de la cooperación humana. La teoría psicológica de juegos, que se
arraiga en la escuela psicoanalítica del análisis transaccional, es enteramente
distinta.